Proyecto AIDA, la desviación de asteroides peligrosos para la Tierra

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La Agencia Espacial Europea y la NASA pretenden lanzar dos naves en dirección al asteroide Didymoon, que pasará cerca de la Tierra.

2022. Dos naves se aproximan al asteroide Didymoon, que orbita en torno a Didymos. La primera, DART, tiene una misión suicida: estrellarse contra la roca a gran velocidad para desviar su órbita. La segunda, la observadora AIM, analiza los datos y los transmite a la Tierra. El proyecto se llama AIDA (Asteroid Impact Deflection Assessment) y pretende estudiar la posibilidad de desviar asteroides potencialmente peligrosos para la vida terrestre. Aunque el argumento parece extraído de una secuela de ‘Armageddon’, se trata de un proyecto real que buscaban poner en marcha la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA para dentro de unos años. El presupuesto para AIM se canceló, pero el de DART sigue en marcha.

ESA pretendía lanzar la nave AIM hacia Didymoos para 2020, fecha en la cual el asteroide estaría a 10 millones de kilómetros de la Tierra, una distancia muy cómoda para la misión. La NASA enviaría DART dos años después con el objetivo de impactar contra la roca a una velocidad de 6 kilómetros por segundo. Mientras, la primera nave recopilaría los datos emitidos tras el choque. La finalidad es analizar si el hombre es capaz de desviar esta clase de objetos.

Que un asteroide impacte contra nuestro planeta es prácticamente imposible, pero de darse el caso, la colisión de una masa de roca y metal pequeña como la de Didymoon podría destruir una ciudad entera, arrasando casi 2.000 kilómetros cuadrados, mientras que una de tamaño grande acabaría con nuestra existencia en cuestión de segundos. Es un escenario improbable que a algunos les puede parecer disparatado, pero la amenaza existe, aunque sea a muy largo plazo, y de momento no podemos controlarla. De ahí la razón de ser del proyecto AIDA: analizar una hipotética situación de peligro potencial para nuestro planeta para probar cómo se desenvolvería el ser humano. Didymoon no supone una amenaza, pero quizás en un futuro lejano otros asteroides similares sí lo sean.

En España, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) también está trabajando en un proyecto de análisis de los componentes de los asteroides para calibrar cuál sería la mejor manera de desviarlos. En una presentación acogida el miércoles en Madrid, varios investigadores explicaron de manera rigurosa cuáles son las características clave a tener en cuenta para desviar sus órbitas, como su elasticidad, dureza y resistencia a la fractura. Estos resultados han sido posibles gracias al análisis del asteroide de 18 metros que explotó en Chelyábinsk (Rusia).

Por su parte, la NASA también pretende analizar los componentes de estas rocas espaciales a través del programa New Frontiers. En septiembre de 2016 la organización lanzó la sonda OSIRIS-REX con la intención de viajar hasta el asteroide Bennu (cuyo descubrimiento fue confirmado en 1999 por el Observatorio Astronómico de Mallorca) para tomar imágenes y muestras de su suelo. OSIRIS-REX tendrá que viajar alrededor del Sol durante un año para volver a la Tierra en septiembre de 2017 y poner rumbo hacia el asteroide, al que llegará un año más tarde. La sonda se aprovechará de las órbitas gravitacionales de los planetas para tomar impulso, ahorrar energía y garantizar su llegada. Después de dos años de análisis volverá a la Tierra en 2023 con los datos y muestras obtenidas.

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